SANTA MARIA LA REAL DE LA ALMUDENA

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El 15 de junio de 1993, el sueño se hacía realidad…por  fin  Madrid tenía su catedral y nada menos que consagrada por el entonces Papa de Roma, Juan Pablo II.

La joven catedral de Madrid lleva el nombre de la patrona de la capital, la Virgen de la Almudena, festividad que los madrileños conmemoramos, precisamente, el día 9 del mes de noviembre.

En pleno centro de la ciudad, cuenta con una ubicación excepcional, junto al Palacio Real, la calle Mayor y la Plaza de Oriente. Está construida en piedra de Novelda (Alicante) y granito de Colmenar Viejo.

Los deseos de dotar a Madrid de una catedral, se remontan al siglo XVI, en pleno reinado de Felipe II, pero como ya se sabe, el monarca era austero y pudo más el monasterio de El Escorial. Además, Madrid, por aquel entonces pertenecía a la archidiócesis de Toledo. Hubo varios intentos posteriores con proyectos de arquitectos de tanto prestigio como Sachetti o Ventura Rodríguez. Pero hasta 1883, reinando Alfonso XII, no se colocó la primera piedra de la futura catedral. En los albores del siglo XX, el Marqués de Cubas diseñó un proyecto  que proponía una imponente catedral neogótica. En 1911 se abrió al culto la cripta que fue acabada por Enrique María Repullés y Vargas. Después los trabajos quedaron paralizados casi hasta 1950, año en que Fernando Chueca Goitia (gran amigo de Botín) y Carlos Sidro ganan el concurso convocado para la terminación de las obras. El estilo gótico se mantiene en el interior, pero por fuera  la catedral es neoclásica, armonizando con el Palacio Real. Más de veinte años fueron necesarios para acabar las obras.

Desde 1993, Madrid luce, orgullosa, su catedral… no dejen de visitarla, aún  sin el lustre que dan los años de antigüedad, no deja de ser espectacular. Y desde Botín hay solo un paseíto…

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