EL HORNO DE LEÑA

Horno de leña de Botín

El origen de los hornos de leña se remonta a los tiempos más remotos de la humanidad, cuando el hombre comienza a hacerse sedentario.

Los primeros hornos de leña estaban destinados a cocer pan o tortas y sus creadores fueron los egípcios y los mesopotámicos. Consistían en una especie de tapa  o campana de adobe o tierra. Pero fueron los griegos los inventores del horno de leña tal y como lo conocemos< hoy en día. Ellos lo “acostaron” y pusieron la puerta en la parte delantera. También tuvieron la idea de apagar el fuego al final del calentamiento para cocinar <los alimentos por radiación de calor.

Los romanos aportaron pocas innovaciones, únicamente, la utilización de un nuevo material: el ladrillo de tierra cocida.

Precisamente de ladrillo refractario  y con base de piedra de granito de Guadarrama, es el horno de leña de Botín, casi tricentenario (1725) y la estrella indiscutible de nuestra casa por el toque especial  que da a los asados gracias al aroma de la leña de encina, cocinando a fuego lento corderos y cochinillos. Este es uno de los pocos casos en los que la “tecnología” medieval no tiene competencia en la actualidad.

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