TORRIJAS Y MÁS TORRIJAS

Torrijas y más torrrijas

Las hay por todas partes estos días… de vino, de leche y canela, de miel… Es el dulce, por excelencia de Semana Santa.

El origen de tan suculenta receta se remonta a épocas muy antiguas. El gastrónomo romano Marcus Gavius Apicius ya mencionaba en sus escritos un dulce muy similar a las torrijas (torejas) en el siglo I d.C. Pero la verdad es que las torrijas tal y como las conocemos y degustamos hoy en día, empezaron a elaborarse en el siglo XV, en plena Edad Media, y por aquel entonces nada tenían que ver con la Semana Santa. Entonces se les solían dar a las parturientas, acompañadas de un vasito de vino dulce,  para recuperarse de los dolores y esfuerzos del parto.

No está muy claro por qué y cuándo pasaron a formar parte del recetario de Semana Santa. La lógica parece indicar que al ser un alimento muy calórico y saciante, se comía para compensar las abstinencias propias de la Cuaresma y, de paso, aprovechar el pan duro sobrante, si es que lo había.

En 2017, sus diferentes versiones pueden encontrarse durante todo el año, y no solo en Semana Santa,  en tabernas y restaurantes madrileños.

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