LA CUESTA DE LOS CIEGOS

Cuesta de los ciegos

Puede que sea uno de los desniveles más bonitos de Madrid.  Se trata de la escalinata, formada por 254 escalones  que unen la calle Segovia con la calle de la Morería.

El nombre de este paraje  tiene su origen en una leyenda que cuenta que allá por el siglo XIII, San francisco de Asis pasó por Madrid cuando estaba haciendo el Camino de Santiago. Le gustó mucho un enclave junto al Parque de las Vistillas  y se construyó allí una humilde cabaña (justo en el mismo lugar en el que hoy se levanta San Francisco el Grande). Un día que San francisco pasaba por nuestra cuesta con un cántaro de aceite, vio a un grupo de ciegos mendigando. Mojó sus dedos en el aceite y les untó los ojos… milagrosamente,  todos recuperaron la vista al instante. Al parecer en esa cuesta siempre había un grupo de invidentes  que al son de un violín, cantaban a cambio de una limosna. Por eso este bonito lugar se quedó con el nombre de “La cuesta de los ciegos”.

Al parecer, esta cuesta tenía otro sobrenombre, menos, digamos,  lírico, y que no era otro que “Cuesta de los arrastraculos”. Antiguamente la cuesta no presentaba el aspecto cuidado de ahora,  era un desnivel sin asfaltar y lleno de baches donde era fácil tropezar y bajar arrastrando el culo… sobran más explicaciones.

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