ROSQUILLAS TONTAS Y LISTAS

Rosquillas tontas y listas

Aunque las festividades de san Isidro ya han tocado a su fin, durante todo el mes de mayo será frecuente  ver, en las pastelerías madrileñas, las famosas rosquillas del santo, las tontas y las listas.

Este dulce lo popularizó una tal “Tia Javiera” que unos dicen que era originaria de Fuenlabrada y otros dicen que procedía de Villarejo de Salvanés. El caso es que la buena señora vendía sus dulces en la feria de San Isidro y sus rosquillas eran de las más afamadas. De ahí puede venir el dicho popular de “se venden como rosquillas”. Tal fue la fama que alcanzaron las rosquillas de la Tía Javiera que pronto todos los vendedores de rosquillas de la feria decían ser parientes de esta mujer, cosa de todo punto imposible. Para acabar con el embuste, un buen día, una vendedora colgó un cartel que decía “Yo, como la tía Javiera, no tengo ni hijas ni sobrinas”.

Las rosquillas siguen siendo muy típicas de estas fechas en la actualidad, aunque ya no la elabore la Tía Javiera. Suelen tomarse acompañadas de vino blanco de Arganda.

Tanto las tontas como las listas tienen la misma base. Las tontas no llevan cobertura alguna, de ahí su nombre, por la simpleza de su masa; mientras que las listas van bañadas con azúcar fondant (un sirope elaborado a base de azúcar, zumo de limón y huevo batido). Esas son las tradicionales, pero actualmente es frecuente verlas coloreadas (utilizan colorante alimentaario) e incluso cubiertas de chocolate.

Deja una respuesta