POR EL HONOR DEL HUEVO…

huevo

El huevo es uno de esos alimentos que nunca falta en nuestros frigoríficos. Parece que si tenemos huevos, podemos solucionar o improvisar una comida.

Pero hace relativamente poco que el huevo ha recuperado su “buen nombre”, ya que durante mucho tiempo se sostuvo la errónea teoría de que el huevo era una bomba de colesterol cuyo consumo había que minimizar porque era lo peor para la salud de nuestro organismo… pues ahora resulta que no, y que el huevo juega un papel muy importante en nuestra dieta. Además de ser un alimento muy versátil, fácil de preparar y con una excelente relación calidad-precio.

En el huevo, un 30% de su peso aproximadamente está constituido por la yema, un 60% por la clara y un 10% por la cáscara. Se considera que una ración son dos huevos medianos, con un peso total de unos 100 g de parte comestible, es decir, excluyendo la cáscara. Los componentes nutricionales están heterogéneamente repartidos, existiendo importantes diferencias entre la clara y la yema. La grasa, el colesterol y algunos micronutrientes se encuentran en la yema. La clara, sin embargo, está formada principalmente por agua (88%) y proteínas (11%), siendo la ovoalbúmina la más importante. El contenido de algunos minerales y el de vitaminas hidrosolubles es también comparativamente mayor en la yema.

El huevo no contiene hidratos de carbono, por lo que la energía que aporta procede  de su materia grasa. La calidad de la grasa presente en el huevo es buena pues el contenido de AGM –ácidos grasos monoinsaturados- (3,6%) y AGP -ácidos grasos poliinsaturados- (1,6%) supera ampliamente al de grasa saturada -AGS- (2,8%). Contiene también AGP Omega-3, como EPA -ácido eicosapentaenoico- y DHA -ácido docosahexaenoico- que han demostrado efectos beneficiosos sobre la salud y es una gran fuente de vitamina A.

Dicho esto, ¡Ojito con criticar al huevo!

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