LA TORRIJA PERFECTA

Torrijas_(Malloquina)

Los golosos viven con ilusión la llegada de estas fechas, ya que con ellas llegan las deliciosas y esperadas torrijas, que aunque se pueden hacer en cualquier momento del año, lo típico es hacerlas durante la Semana Santa y días previos.

Se trata de un postre de origen humilde y sencilla preparación, aunque laboriosa. Ya se elaboraban en el siglo XV, de hecho en el libro de Juan de la Encina se recomienda su consumo para la recuperación de las parturientas. A comienzos del siglo XX se popularizó, en los bares de Madrid, servirlas como tapa, acompañando a un vaso de vino. Su vinculación con la Semana Santa no está muy clara, pero hay una teoría que sostiene que como en esas fechas se consumía menos carne, también se consumía menos pan y para aprovechar este pan sobrante, a alguien se le ocurrió hacer torrijas. Es curioso, porque en la actualidad, en lugar de aprovechar el pan sobrante, lo que hacemos es comprar un pan especial para las torrijas.

Según los reposteros, el mejor pan para torrijas es el pan casero. Actualmente se vende un tipo de pan para torrijas menos poroso y que admite más leche. Es mejor siempre el pan del día anterior, porque si no es lo suficiente compacto, no retiene bien la leche.

Debemos poner a hervir la leche con una rama de canela y azúcar. Luego empapamos bien el pan en esta leche y lo dejamos reposar unos 10 minutos. Después rebozamos las torrijas en huevo batido y se van friendo.

Si se van a freir muchas es conveniente colar el aceite, de vez en cuando, para que no se peguen los restos de huevo quemado a las torrijas. El aceite debe estar a unos 170 grados y bastan 2 minutos de fritura por cada torrija. Es importante no echar muchas a la vez.

En cuanto al sirope que las acompaña, ya va en gustos. Puede ser miel cocida con un poco de agua, o un almíbar de agua, azúcar, canela y cáscara de naranja. Esto es lo más común , pero hay muchas versiones. Lo ideal es consumir las torrijas en el día. ¡Buen provecho!

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