EL ORIGEN DE LA TUNA

Tuna

Juglares y trovadores son parte fundamental de la cultura europea ya que servían de vehículo de transmisión de la cultura en tiempos pasados, llevándola de pueblo en pueblo o de ciudad en ciudad. Ellos son el antecedente de los tradicionales grupos musicales universitarios que, en la actualidad, conocemos con el nombre de “Tunas”.

La “Tuna”, como tal, nace en  el seno de la Universidad. Era frecuente que algunos estudiantes cantaran como forma de ganarse  un dinero para mantenerse lejos de sus hogares o incluso para costearse el viaje de vuelta en vacaciones. Los estudiantes solían cantar al amor profano, al vino, etc. Cosa que chocaba bastante con la escala de valores de la sociedad de su tiempo. De ahí el verbo “tunar” que significaba llevar una vida vagabunda, tocando y cantando. Para ello utilizaban instrumentos populares españoles: bandurrias, guitarras, laudes y panderetas, este último con una doble finalidad ya que, además de cómo instrumento, servía para recoger los donativos que las buenas gentes estuvieran dispuestas a dar tras la actuación.

En cuanto a la vestimenta, era muy parecida a la actual: una especie de sotana corta y sin mangas, denominada “loba”, calzas y gregüescos, y la capa con las cintas de colores, recuerdo de las damas a las que se ha rondado. En el pecho llevan una banda llamada “beca”, que es el distintivo universitario, y cuyo color varía según a la Facultad a la que pertenezcan (rojo, Derecho; morado, Farmacia, etc.).

En la actualidad la Tuna sigue formando parte de la cultura popular y es una tradición muy española. Muchos de nuestros clientes guardan un inolvidable recuerdo de sus noches  en Botín, culminadas  con la visita de nuestros amigos de la Tuna. Una tradición centenaria para un lugar centenario…  y por muchos  años.

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